Entre Europa y Estados Unidos suman más del 75% de las direcciones IP del mundo. Es decir, alrededor de las tres cuartas partes de la 'Internet activa', no sólo usuarios, ya que el dato también puede reflejar empresas, servidores y otros. Si sumamos Asia —fundamentalmente Japón, parte de China y la India—, llega al 90%. África se queda en el 1,5%, y América del Sur, en el 3,5%. Y no son zonas despobladas.
En él se observa cómo en áreas superpobladas de África, China o la India la penetración no supera salvo excepciones el 10% mientras, por ejemplo en EEUU, pasa el 70%, y también es muy elevada en Europa.
O sea, que los estadounidenses son los más conectados. Y, obvio, los que más innovan. Al el resto del mundo, salvo a Europa y algunas zonas puntuales de Asia, apenas llegan las migajas. Son datos que se han repetido cientos de veces en cientos de estudios, pero que merece la pena recordar.
La brecha digital sigue ahí. En este caso hablamos de un ejemplo intercontinental, pero existe igualmente a nivel interestatal, y en España sin ir más lejos. ¿Soluciones? Pregunten a los expertos. A mi parecer estaría bien empezar por los ordenadores baratos —por eso me parece tan interesante el proyecto OLPC— y las conexiones inalámbricas gratuitas para el usuario; al menos en las regiones donde no se pueda pagar.
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